Carros Hersheys

jueves, 8 de enero de 2009

Mi primer auto fue un Hyundai tipo Atos, usado por supuesto. El carro me duró 2 años (claro pague $700 dlls) , luego me compre un Honda Prelude.

Gran error, el auto tenía placas americanas y como todo habitante fronterizo uno se confía de que puede ser importado. Al final resulta que por el listado de la Secretaria de Economía el auto tenía prohibición de ser ingresado al país por ser clasificado deportivo y de lujo

No importaba que fuera de 1984 , que pareciera una chatarra, que apenas cabían dos personas , porque las que iban atras debían de ser pigmeos. NO, NO,NO. Imposible!

Me resigne a usar el auto, temiendo el mal momento en que un patrullero de transito me detuviera y quisiera su mordida.

Fuí a una de esas organizaciones de asistencia social, de las cuales existen demasiadas por esta largo y bello país. Su nombre es Anapromex. Te prometen que te van amparar el carro, que compres el engomado para que no te embarguen el auto y esperes a una nueva nacionalización , en fín, tanta protección me salio en 2003 en $500 pesos.

Tal engomado nunca sirvió!!!

Me detuvieron tres veces y en las tres ocasiones solo recibía amenazas para llevar el carro al corrarol, ustedes ya se la saben. El mismo día que fuí a solicitar un crédito al banco para poderme comprar un carro, me detuvieron por cruzarme un alto y ese mismo día tuve que desenbolsar $200 pesos de mordida.

En mí caso fue por tonto el no haber revisado antes si se podía importar el auto , quería legalizarlo , pero cada año salía la marca y modelo de prohibición en el decreto de la Secretaría de Economía.

Logre desaserme del auto vendiendolo por miserables $3000 pesos.

Los que vivimos en la frontera tenemos el beneficio de comprar una chatarra hasta en $8000 pesos , cualquiera puede tener un auto. Toda la basura de Estados Unidos nos llega directamente y varios se animan a introducirla al país para hacer su agosto.

Por eso los vendedores legalmente establecidos estaban molestos , cualquiera podía hacerlo . Los lotes de carros usados estaban agonizando y cuando entro el nuevo decreto con tarifas de importación , fue el tiro de gracia.

Los carros chocolates (sin importar legalmente al país) son producto de la necesidad, ¿quién no quisiera traer un auto nuevo del año, a comodas mensualidades, con tasas de intereses favorables?

Los loteros de autos usados se apararán , gritarán a los cuatro vientos la injusticia de impedirlos ingresar chatarra con tasas de hasta 300%, al final todo será inútil.

El gobierno obtendrá lo desea, más dinero.

Dinero de los fábricantes de autos , dinero de los loteros , dinero de los impuestos de importación, placas y tenencia. Un negocio redondo.

Los carros Hersheys existirán con decreto o sin decreto y la legalidad pasará a segundo plano cuando padres de familia quieran llevar sus hijos a la escuela e ír a sus trabajos, no en transporte de pésima cálidad , si no en su yonke chatarra móvil marca chocolate Abuelita.

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El Politólogo